lunes, 17 de octubre de 2016

El miedo


¿Dónde están las pesadillas que se repetían una y otra vez cuando era pequeño? ¿Por qué me abandonasteis? ¿Cuándo la oscuridad dejó de ser tan oscura? ¿Dónde están los monstruos que acechaban tras la puerta de mi habitación? Todo se ha marchado... Mis miedos se fueron uno a uno, sin previo aviso, sin despedirse siquiera. En aquellos tiempos me aterraban, pero por alguna extraña razón ahora sólo puedo sentir nostalgia cuando los recuerdo. Si hubiese sabido en qué se transformarían mis pesadillas, en un futuro, nunca habría deseado que se marcharan. Ahora ya no tengo miedo a mis monstruos del pasado, ni a las brujas, ni a la oscuridad... Ahora tengo otros miedos, estos sí que existen, miedos a los que me tengo que enfrentar cada día. Éstos sí son de verdad y no se conforman con esperar tras la puerta, entran directamente.
Estéis donde estéis, espero que me echéis de menos para que al menos este sentimiento sea recíproco. La próxima vez dejad una carta debajo de la cama.

miércoles, 12 de octubre de 2016

¿Una tarde de Abril?

Crepitan las llamas cuando la tarde prende,
arruinando la raíz de la si miente.
Caen las lágrimas de sus gritos ante la mano hiriente,
una desdicha que ni el infortunio de la virtud entiende.

Cuando la mente del demente enfrenta
a un cielo llamarado e inerte,
en la crueldad de la pendiente se pierde el don de gentes
y el cuerdo se ata a la cuerda y los dos perecen.
Quiero imaginar que la salvación no merecen.
Quiero dejar de recordar la mano fúnebre que la cuna mece,
y dudar de esa voz que al tañer de campanas enternece.

¡Qué le pasa al día que la tarde arde!
Rézale a tu Dios que te escuche, en balde.
Mírale a los ojos y que la razón se apiade
si tu amor te ha abandonado no te queda nadie.


Y tu propia cordura se vuelve la llave del candado
inundada en un mar de sangre que has derramado.
Tú mismo ante tu fe has jurado
que dueño de su amor serías porque siempre la has amado.


Qué le pasa al amor si el corazón no arde.
Rézale a tu Dios que te escuche, en balde.
Mírate a los ojos y que la muerte se apiade,
si tu amor has abandonado, no te queda nadie.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Lo que pudo ser pero no (La dama y el suicida)

Hace un tiempo quise escribir una obra de teatro ñoña para practicar un poco ese género pero... No la acabé, se quedó más bien como algo conceptual. Rescato este diálogo.

X está lamentándose en un jardín.


X: ¿Qué es el amor? ¿Es sufrir en soledad cuando el frío te castiga? ¿Es esa lejana luna que me observa impasible? ¿Es errar una y otra vez hasta sentirme el hombre más desdichado del universo? No. El amor es esta flor tan bella como ninguna otra. Es su terciopelado pétalo, su turgente y esbelto tallo, sus afiliadas espinas. Es el corte que provoca en mi burda piel cuando la arranco por mi mísera envidia, es la sangre que se derrama fruto de haber usurpado de Dios hasta el pecado original.
(Suena una voz femenina y risueña de fondo)

Y: Te equivocas, afligido caballero. Desliza tu gélida mano por los pétalos de la flor, siente su calor y llénate de su belleza. Escucha el canto de tu cuerpo cuando rozas su suavidad. Ahora intenta separarte de ello y siente. Siente cómo tu ser corrompe, se agrieta y se destroza hasta convertirse en finas y frías esquirlas. Siéntete irreparable y sufre, Porque el amor es opuesto como la noche y el día. Es ganar y perder, llorar y reír, vivir y morir. El amor no entiende cuerpo y alma, simplemente desmenuza a ambos hasta que se encuentre satisfecho. El amor es cruel como cruel es el hombre. El amor es dulce como dulce es el hombre.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Blanco y negro

Blanco y negro

La mente en blanco y el cuerpo en negro.
Tu llanto el hilo donde mis penas enebro.

El arma blanca, el velo negro,
tu sonrisa mi gracia, el agua del Ebro.

Tu vestido es blanco pero tu corazón es negro.
Tu respiración cuando sueñas a la que me entrego.

Tu pecho inflándose bajo la sábana blanca,
la comisura de tus labios curvándose en un cuarto negro.

Tu sonrisa blanca, mi pupila negra.
Tu piel blanca, mi tez negra.
La pureza blanca, la mentira negra.

Cuando el viento se levanta y la mentira se entierra
toda dicha es banal y la verdad se quiebra.
Cuando tu cuerpo se levanta y tu piel no es tersa
solo queda tu soledad y mi mirada eterna.