Hace un tiempo quise escribir una obra de teatro ñoña para practicar un poco ese género pero... No la acabé, se quedó más bien como algo conceptual. Rescato este diálogo.
X está lamentándose en un jardín.
X: ¿Qué es el amor? ¿Es sufrir en soledad cuando el frío te castiga? ¿Es esa lejana luna que me observa impasible? ¿Es errar una y otra vez hasta sentirme el hombre más desdichado del universo? No. El amor es esta flor tan bella como ninguna otra. Es su terciopelado pétalo, su turgente y esbelto tallo, sus afiliadas espinas. Es el corte que provoca en mi burda piel cuando la arranco por mi mísera envidia, es la sangre que se derrama fruto de haber usurpado de Dios hasta el pecado original.
(Suena una voz femenina y risueña de fondo)
Y: Te equivocas, afligido caballero. Desliza tu gélida mano por los pétalos de la flor, siente su calor y llénate de su belleza. Escucha el canto de tu cuerpo cuando rozas su suavidad. Ahora intenta separarte de ello y siente. Siente cómo tu ser corrompe, se agrieta y se destroza hasta convertirse en finas y frías esquirlas. Siéntete irreparable y sufre, Porque el amor es opuesto como la noche y el día. Es ganar y perder, llorar y reír, vivir y morir. El amor no entiende cuerpo y alma, simplemente desmenuza a ambos hasta que se encuentre satisfecho. El amor es cruel como cruel es el hombre. El amor es dulce como dulce es el hombre.
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